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Socialmente aceptable. Un nuevo Proyecto de Vivienda Social

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Socialmente aceptable. Un nuevo Proyecto de Vivienda Social de Espinet/Ubach

Con la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, determinada a aumentar el volumen de viviendas sociales en la ciudad, la construcción de hogares comunitarios subvencionados ofrece una interesante oportunidad para los arquitectos locales. Y, una ocasión de recobrar la confianza perdida en los arquitectos y en la arquitectura tras la crisis inmobiliaria actual. Buenos ejemplos de ello son las viviendas para jóvenes diseñadas en Sant Andreu por López-Rivera o el complejo La Borda que pronto estará terminado. Es un conjunto de viviendas en modalidad de cooperativa realizado enteramente en madera.

Este nuevo Proyecto de Vivienda Social forma parte de la reconocida actividad de Espinet/Ubach, cuyo trabajo más conocido es la bodega Ferrer Bobet en la comarca del Priorato así como el hotel Le Meridien Ra Beach Hotel & Spa, cerca de Tarragona. A pesar de estos proyectos de gran calado, Miquel Espinet y Antoni Ubach insisten en que uno de los objetivos de sus trabajos es ofrecer un compromiso social y cultural, y esta serie de viviendas va en esa línea.

El edificio de viviendas se sitúa dentro del proyecto Can Batlló, un antiguo polígono de fábricas textiles y emblema del sector cuya demolición se ha logrado evitar gracias al activismo local (actualmente acoge actividades y eventos para la comunidad). Se encuentra situado en el barrio barcelonés de Sants, un barrio de clase trabajadora que fue importante durante la revolución industrial en Barcelona y donde muchas de las antiguas fábricas han sido transformadas en parques, centros cívicos y otros equipamientos con funciones vecinales.

El punto de partida del diseño de Espinet/Ubach fue un patio interior, que no solo impulsa el diseño interno de los pisos y zonas públicas, sino que aprovecha también la luz y la ventilación natural, con unos resultados bioclimáticos hasta la fecha muy favorables.

Las zonas de servicio de las viviendas (lavadero, baño, cocina, etc.) están ubicadas en la ‘corona’ interior de la estructura, con zonas de estar flexibles en el anillo exterior que dan paso a ventanas que salpican la fachada blanca del edificio con formas irregulares de tres tipos diferentes. Los interiores son luminosos y funcionales, con suelos estampados y cocinas modernas. Tres de las 26 unidades son dúplex, con cuatro habitaciones para alojar a familias grandes.

El patio central juega un papel fundamental en el diseño del edificio y presenta una alternativa muy mediterránea a los bloques de pisos contiguos que fueron levantados en Barcelona para los trabajadores de otros lugares de España que llegaron en los años 60 y 70. A nivel climático, actúa como ‘chimenea’ calentando el flujo de aire (por infrarrojos) y generando una corriente ascendente de aire caliente con tiempo frío. Las cinco plantas están envueltas en una especie de ‘valla’ de placas galvanizadas que proporcionan una cierta privacidad sin perder el sentido comunitario.

Suzanne Wales